Algún ser en este momento,
debe estar sintiendo exactamente lo mismo que yo,
a miles de kilómetros de distancia
haciéndome compañía espiritual.
Al borde de la locura,
ya nada se puede hacer.
Porque en las noches
cuando pierdo la cordura,
te da por desaparecer.
Quisiera retroceder sin mirar atrás
sin importar el golpe que me pueda dar
pero así aprenderé a corregir,
para poder avanzar de verdad.
Quisiera entenderme,
liberar la ansiedad,
sacando las dudas
del bien y del mal.
Al borde de la demencia,
donde tengo encuentros conmigo misma,
descubro cosas nuevas,
y descifro el rompecabezas de mi vida.
Algún día encontraré la respuesta,
mientras tanto...
Hoy busco placer en el mundo
mañana, no lo sé.
domingo, 27 de octubre de 2013
sábado, 12 de octubre de 2013
La esencia de la princesa
Princesa soy,
princesa era
la esencia está en mi
y no de afuera.
En el bosque oscuro me había quedado
junto a ogros que me acompañaban;
con el tiempo conocí un nuevo mundo,
Uno oculto que sin darme cuenta me encantaba.
En la oscuridad aprendí a ser arriesgada
A ser valiente y muchas veces lanzada,
varias espinas tenía clavadas
pero a mi nada me aterraba.
Un día cualquiera como hoy
llegó un príncipe en su caballo blanco
me llevó lejos diciendo salvarme,
me llevó lejos diciendo rescatarme.
Llegué a su castillo,
un lugar grande
pero de vació corazón,
le faltaba vida, le faltaba yo.
Cada mañana caminaba por los pasillos
buscando un objetivo,
encontrando en cada esquina un suspiro
marcando huellas de olvido.
La hora de la cena,
tan callada, tan tensa,
los modales, el glamour,
la princesa era "princesa".
Maquillaje, telas finas,
buen perfume, buenas posturas
era hora de sonreír
mientras lo que realmente quería era huír.
Así había crecido,
pero de eso había huido;
oveja negra del rebaño,
buscando hogar en el lugar equivocado.
Esta madrugada miré por la gran ventana
y aunque no llovía sentía las gotas de agua fría
era el momento de huir,
era el momento de ser feliz.
Mientras hacía las maletas,
a mi alrededor el tiempo retrocedía
lave mi cara
y pude verme a mí misma.
Al salir por la puerta me encontró,
ahí el príncipe preguntó:
¿Dónde vas princesa,
tan sola y tan bella?
Lo miré fijamente y respondí:
No soy de aquí, ni de allá;
Debo buscar mi esencia que se quedó en la mitad.
Iré a ser feliz, no me esperes despierto, no esperes siquiera,
yo llegaré o tal vez no, solo vive y si nos cruzamos bien, y si no...
Princesa soy,
princesa era
la esencia está en mi
y no de afuera.
princesa era
la esencia está en mi
y no de afuera.
En el bosque oscuro me había quedado
junto a ogros que me acompañaban;
con el tiempo conocí un nuevo mundo,
Uno oculto que sin darme cuenta me encantaba.
En la oscuridad aprendí a ser arriesgada
A ser valiente y muchas veces lanzada,
varias espinas tenía clavadas
pero a mi nada me aterraba.
Un día cualquiera como hoy
llegó un príncipe en su caballo blanco
me llevó lejos diciendo salvarme,
me llevó lejos diciendo rescatarme.
Llegué a su castillo,
un lugar grande
pero de vació corazón,
le faltaba vida, le faltaba yo.
Cada mañana caminaba por los pasillos
buscando un objetivo,
encontrando en cada esquina un suspiro
marcando huellas de olvido.
La hora de la cena,
tan callada, tan tensa,
los modales, el glamour,
la princesa era "princesa".
Maquillaje, telas finas,
buen perfume, buenas posturas
era hora de sonreír
mientras lo que realmente quería era huír.
Así había crecido,
pero de eso había huido;
oveja negra del rebaño,
buscando hogar en el lugar equivocado.
Esta madrugada miré por la gran ventana
y aunque no llovía sentía las gotas de agua fría
era el momento de huir,
era el momento de ser feliz.
Mientras hacía las maletas,
a mi alrededor el tiempo retrocedía
lave mi cara
y pude verme a mí misma.
Al salir por la puerta me encontró,
ahí el príncipe preguntó:
¿Dónde vas princesa,
tan sola y tan bella?
Lo miré fijamente y respondí:
No soy de aquí, ni de allá;
Debo buscar mi esencia que se quedó en la mitad.
Iré a ser feliz, no me esperes despierto, no esperes siquiera,
yo llegaré o tal vez no, solo vive y si nos cruzamos bien, y si no...
Princesa soy,
princesa era
la esencia está en mi
y no de afuera.
domingo, 18 de agosto de 2013
La paradoja de la loma
Les quiero contar una historia
que cambio mi vida en una sola noche, una historia que le pudo haber pasado a
cualquiera, pero lamentablemente me pasó a mí. Estaría de más decirles mi
nombre, prefiero mantenerme en anonimato y contarles esta historia para que
tengan precaución.
Todo empieza un sábado por la noche donde conversábamos cuatro jóvenes (dos amigos del chico con el que salía, él y yo), estábamos ubicados afuera de una
tienda, para ser más exactos estábamos sentados en la vereda bebiendo un par de
cervezas planeando que haríamos más tarde. Nada se nos ocurría, hasta que uno
de ellos recibió una llamada para dirigirnos a una fiesta organizada por jóvenes
de un instituto, nos pareció buena idea ir ya que la noche estaba bastante
aburrida. Caminamos más de 10 cuadras (perdí la cuenta estaba muy cansada y
de paso sufro de asma), uno de los amigos sugirió ir por un atajo el cual llamó “Narnia”,
yo no tenía idea de tal famoso lugar, solo seguí caminando pues quería llegar
rápido y descansar; ya faltando poco todos empezaron a agarrar algún objeto que
los defendiera, uno cogió dos piedras, otro un palo, y mi chico agarró un
cable. Fue ahí cuando empecé a tener noción de que “Narnia” no era un lugar
seguro. Yo en vez de buscar algo con que golpear empecé a esconder ciertas
cosas de valor, tuve que esconder 30 dólares, la tarjeta del banco y las llaves
de mi casa, ya cuando cerraba la cartera, habíamos llegado a “Narnia”, se
trataba de un camino en el bosque que me parecía muy extraño que esté en medio
de la ciudad (Urdesa norte, avenida cuarta y las lomas). Ellos caminaron dentro
de aquel camino sin luz, veía como poco a poco desaparecían en la oscuridad, yo
me detuve por un minuto observando determinadamente el lugar, pude ver que
había un letrero caído y oxidado donde decía “Área protegida”, al levantar la
mirada vi al chico que me gustaba diciéndome que me apurara, caminé lentamente
hasta donde llegaba la luz, al observar hacia atrás supe que lo que hacía no era
buena idea, muchas veces había hecho cosas arriesgadas sin pensarlo tanto, pero
esta vez tenía el mal presentimiento de que algo sucedería.
Los tres chicos me decían que no tuviera miedo, que nada malo podría suceder, que ya habían pasado antes, y bla bla bla. Entonces decidí ir, pero sin dejar de mirar atrás. Mientras caminábamos se escuchaban los sonidos de la naturaleza (grillos, sapos, el viento moviendo ramas de árboles, etc), uno de los chicos mencionó que debía disfrutar ese tipo de sonidos ya que en la ciudad no los hay. Seguía algo asustada, pues estaba muy oscuro y aunque parecía un lugar totalmente aislado, podría jurar que no estábamos solos. Yo aun así iba sola atrás y no porque lo quisiera, a cada segundo volteaba a vigilar, ellos iban riendo y contando las veces que habían cruzado ese bosque, uno de los amigos menciona que la hermana del chico con el que salía había dicho que le gustaría cruzar ese camino, y el reaccionó oponiéndose totalmente, yo me le acerque y le pregunte: ¿Por qué yo si tengo que cruzar por aquí? Porque tú eres diferente me respondió. Eso me dolió, mire hacia atrás con la intención de regresar, pero supuse que el camino de llegada era más corto, así que simplemente camine hacia delante; uno de ellos comentó que a un amigo de él, exactamente por donde estábamos caminando lo habían asaltado. En ese mismo instante volví a mirar hacia atrás, pero esta vez no todo estaba en orden, había un rastrillo de 4 púas clavado en medio camino del sendero no me pareció tan aterrador, pero sabía que debía advertirlo, ellos seguían caminando como si nada hasta que les dije de manera pausada: Oigan chicos, eso no estaba ahí cuando pasamos. Ellos se rieron de mí y me dijeron que dejara la paranoia, yo empecé a caminar más rápido, pues ir muy atrás ya no me parecía tan buena idea. Seguimos caminando y mi chico toma mi mano, diciéndome: tranquila, yo jamás te traería a un lugar peligroso. Quería creerle y sentirme mejor, pero al haber oído antes que a la hermana no le permitiría cruzar el sendero, sabía que yo no estaba siendo del todo protegida como decía.
Se me hacía eterno llegar a la salida del sendero, a pesar que no había pasado más de un par de minutos, en eso escuchamos algo que se movía tras los arbustos, uno de ellos tenía una mini linterna en el llavero y alumbro para ver de qué se trataba, pues se trataba de un vagabundo que se encontraba muy drogado, al darse cuenta que lo observábamos, nos miró muy enojado y nos preguntó: ¿Qué hacen en la paradoja de la loma? Los chicos se rieron del pobre hombre, y él se nos acercó lentamente diciendo: Si fuera ustedes no caminara por la paradoja de la loma a estas horas, y mucho menos con esta joven señorita tan bonita. Sinceramente me aterraba aquel hombre, pero de algo si tenía razón, que hacíamos cruzando tan peligroso lugar, ¿jugando con el peligro quizás?, el muy drogado tipo nos pidió que no dijéramos nada sobre él, que ignoráramos su presencia y se acercó a un árbol a seguir consumiendo quien sabe qué clase de droga.
Los tres chicos me decían que no tuviera miedo, que nada malo podría suceder, que ya habían pasado antes, y bla bla bla. Entonces decidí ir, pero sin dejar de mirar atrás. Mientras caminábamos se escuchaban los sonidos de la naturaleza (grillos, sapos, el viento moviendo ramas de árboles, etc), uno de los chicos mencionó que debía disfrutar ese tipo de sonidos ya que en la ciudad no los hay. Seguía algo asustada, pues estaba muy oscuro y aunque parecía un lugar totalmente aislado, podría jurar que no estábamos solos. Yo aun así iba sola atrás y no porque lo quisiera, a cada segundo volteaba a vigilar, ellos iban riendo y contando las veces que habían cruzado ese bosque, uno de los amigos menciona que la hermana del chico con el que salía había dicho que le gustaría cruzar ese camino, y el reaccionó oponiéndose totalmente, yo me le acerque y le pregunte: ¿Por qué yo si tengo que cruzar por aquí? Porque tú eres diferente me respondió. Eso me dolió, mire hacia atrás con la intención de regresar, pero supuse que el camino de llegada era más corto, así que simplemente camine hacia delante; uno de ellos comentó que a un amigo de él, exactamente por donde estábamos caminando lo habían asaltado. En ese mismo instante volví a mirar hacia atrás, pero esta vez no todo estaba en orden, había un rastrillo de 4 púas clavado en medio camino del sendero no me pareció tan aterrador, pero sabía que debía advertirlo, ellos seguían caminando como si nada hasta que les dije de manera pausada: Oigan chicos, eso no estaba ahí cuando pasamos. Ellos se rieron de mí y me dijeron que dejara la paranoia, yo empecé a caminar más rápido, pues ir muy atrás ya no me parecía tan buena idea. Seguimos caminando y mi chico toma mi mano, diciéndome: tranquila, yo jamás te traería a un lugar peligroso. Quería creerle y sentirme mejor, pero al haber oído antes que a la hermana no le permitiría cruzar el sendero, sabía que yo no estaba siendo del todo protegida como decía.
Se me hacía eterno llegar a la salida del sendero, a pesar que no había pasado más de un par de minutos, en eso escuchamos algo que se movía tras los arbustos, uno de ellos tenía una mini linterna en el llavero y alumbro para ver de qué se trataba, pues se trataba de un vagabundo que se encontraba muy drogado, al darse cuenta que lo observábamos, nos miró muy enojado y nos preguntó: ¿Qué hacen en la paradoja de la loma? Los chicos se rieron del pobre hombre, y él se nos acercó lentamente diciendo: Si fuera ustedes no caminara por la paradoja de la loma a estas horas, y mucho menos con esta joven señorita tan bonita. Sinceramente me aterraba aquel hombre, pero de algo si tenía razón, que hacíamos cruzando tan peligroso lugar, ¿jugando con el peligro quizás?, el muy drogado tipo nos pidió que no dijéramos nada sobre él, que ignoráramos su presencia y se acercó a un árbol a seguir consumiendo quien sabe qué clase de droga.
Los chicos siguieron caminando, pero esta vez íbamos en silencio
absoluto, uno de ellos avisó que iría a orinar y que lo esperáramos. Mientras
ocurría la espera los chicos soltaban los objetos que habían seleccionado antes de entrar, en eso escuchamos gritos del chico que faltaba, los otros
corrieron a buscarlo. Yo preferí ir por ayuda, empecé a correr por el
sendero a toda velocidad, ya cuando sentía mi corazón a mil y que no podía más
vi las luces de un carro que se aproximaba, decidí esperar a que se acercara más, pero detuvieron la camioneta y decidieron bajarse, se trataba de unos
policías, me pareció una total coincidencia encontrarlos, así que fui corriendo
hacia ellos a comentarles que algo había atacado en el bosque a uno de nosotros, ellos
con cara de enojados me hicieron subir a la camioneta, conversaban de algo que
seguramente no querían que escuchara, quería ver la hora en mi celular pero me
di cuenta que ya estaba con la batería totalmente descargada, al subirse los 3 policías
a la camioneta, empezaron a preguntarme que como así cruzábamos tan solitario
lugar, mientras yo trataba de apurarlos hacia el lugar de lo ocurrido, el
policía de atrás empezó a preguntarme si no cargaba drogas, yo le explicaba por
qué caminábamos por ese lugar, pero ellos no me creían, empecé a preocuparme,
pues creía que posiblemente creyeran que andaba en algo ilegal y me llevarían detenida,
el policía que me acompañaba en el asiento de atrás tenía un arete en la oreja
derecha, un bigote muy extraño, y un diente de oro, me miró e hizo un pequeño
gesto de sonrisa, y fue ahí cuando empezó a bajarse la bragueta del pantalón,
yo empecé lentamente a acercarme hacia la puerta e intenté abrirla, pero no
funcionó, el policía empezó a correr su mano hacia mis piernas y dijo: No
deberías andar por este lugar, aquí hay drogadictos, delincuentes y policías, que
lo usan para hacer de las suyas. Le di un puñete en las pelotas, y mientras se
quejaba del dolor, el resto de policías se reían, abrí la ventana lo más rápido
posible y cuando estaba a punto de lanzarme, el policía de atrás me agarra
diciendo: ¿a dónde crees que vas pequeña puta? ¡No soy ninguna puta! le grité y
lo pateé en la cara, así logrando salir por la ventana, la camioneta se detuvo, yo
preferí salir corriendo al bosque, solo así lograría perder su rastro, el
copiloto del carro bajo con una revolver y una linterna a buscarme, yo corría
hacia la dirección de la montaña, escuchaba disparos en el camino, pero poco a
poco disminuía el ruido del motor de la camioneta, cuando todo llegó a total
silencio, así que decidí esconderme y descansar. Desde donde estaba podía ver las luces
de los edificios de la ciudad, estaba tan cerca pero tan lejos, estaba sola y
con mucho miedo de lo que podría pasar en esa noche, hacía mucho frio así que
acudí por acostarme atrás de unos arbustos, me dio por cerrar los ojos y no sé
en qué momento me quedé dormida. Hasta que sentí que me sacudía alguien,
desperté y se trataba del chico que me gustaba, estaba sudando, y con la ropa ensangrentada,
yo le pregunté por los demás, y él me respondió: ¡no hay tiempo, tenemos que
bajar de aquí! Me levantó y empezamos a bajar la montaña, me dolía mucho el
brazo izquierdo y no entendía el porqué, sentía mi cuerpo algo dormido así
que no podía correr a tanta velocidad, lo que si veía bueno era que el cielo ya
empezaba a aclarase.
Llegamos al camino, donde él empezó a gritar pidiendo
ayuda a una camioneta de policías que se encontraba estacionada a un lado del
camino, yo le dije que no corriera hacia allá pero fue imposible detenerlo. El
carro se encontraba vació, y a pesar de que estaba con las puertas abiertas estábamos
seguros de que no encontraríamos a nadie cerca, yo quería saber que rayos había
ocurrido, pero el miedo nos mantenía en silencio a ambos, caminando hacia la
salida del sendero que apenas ya se lograba ver, el sol salió y los pájaros
empezaron a cantar. Era una sinfonía de esperanza, de que aquella noche tan
horrible ya había terminado, hasta que una vez más escuché el sonido de un balazo, esta
vez fue acompañado por el grito de mi acompañante, cayó instantáneamente al
suelo, empecé a entrar en desesperación nunca antes había visto algo similar y
jamás querría volver a ver como lentamente moría alguien ante mis ojos, apenas
pude oír que susurraba la palabra: ¡Huye! Miré la salida del sendero, y empecé
a correr, las lágrimas rodaban por mi rostro, solo quería que esa pesadilla
terminará, cada vez la salida estaba más cerca, y el sol alumbraba mucho más,
hasta que llegué a la salida del sendero, justamente había una pequeña estación de policías (UPC), me parecía
muy arriesgado entrar ahí después de todo lo sucedido, pero como tenía la ropa salpicada de sangre las personas me huían, y no pasaba ningún taxi por el sector. No podía caminar muy
lejos, así que decidí entrar allí. En la oficina de espera donde me brindaron galletas y yogurt, algunos policías escuchaban mi anécdota de la noche, mientras esperábamos
que llegara el Superintendente que se encargaría de tomar justicia en el asunto, es
ahí cuando escuché los pasos de zapatos con tierra acercándose a la oficina, todos
los policías hicieron su respectiva formación al entrar aquel importante
sujeto, cuando se voltea a mirarme me di cuenta que era él, con su cara golpeada, se había rasurado el extraño bigote, haciendo el mismo pequeño
gesto de sonrisa mostrando ese asqueroso diente de oro.
miércoles, 7 de agosto de 2013
Mi anagnórisis
Es hora de que se sepa que en mis defectos está el ser
perfeccionista, totalmente sincera y comunicativa, soy analítica, impaciente,
algo desordenada pero aun así soy una persona previsora, soy de mente abierta,
me considero algo curiosa y arriesgada; tocando otros temas soy alérgica a los
mariscos menos el pescado, también tengo que decir que al principio soy
introvertida y al agarrar confianza soy extrovertida, me gusta leer mucho, no
estaría de más resaltar que me apasiona la música, no me gusta el alcohol, y
soy alérgica al tabaco, disfruto del tiempo conmigo misma y también con mis
amigos, no me gustan las discotecas prefiero las bandas en vivo; me encanta la
comida italiana y se me hace fácil prepararla, me gusta el fútbol (pero
jugarlo, no verlo), disfruto de los deportes extremos (bucear, 4x4, etc.), de
los videojuegos como también juegos de mesa.
Me gusta cantar, lo he hecho desde bebé (ni hablaba bien),
no disfruto de el modelaje (peor el de pasarela), me gusta escribir y no
siempre me baso en mí, me gusta tocar temas que veo a mi al rededor (me gusta
que se identifique el lector), me gusta la fotografía sé su historia y su
técnica pero no lo considero mi profesión (la marca de agua en mis fotos son
para evitar plagio), mi futura profesión es Licenciatura en comunicación
escénica, que me está formando en actuación, dirección, producción y gestión de
proyectos con un alto contenido de creatividad. Es una carrera que disfruto
mucho, y la cual elegí en vez de ir al conservatorio de Santa Cecilia por 8 años
(a veces no sé si elegí lo correcto, pero no me arrepiento). Me gusta aprender y
disfruto hacerlo diariamente, me gusta vivir y sentir que vivo al máximo
exponente. Esto que he escrito no lo es todo, es un intro o talvez un coro, es
algo que he querido compartir, es mi anagnórisis déjalo así.
sábado, 20 de julio de 2013
Maldigo...
Bendita la noche en que te conocí
Maldita la madrugada en que te perdí
Malditas las lágrimas que derrame por ti
Malditas lágrimas llenas de dolor
Primeras lágrimas que ardían mis ojos
Y mi corazón.
Lágrimas que arden,
Lágrimas llenas de dolor,
Lágrimas salen,
De mí dolido corazón.
Malditos tus insultos
Tú falta de respeto
Tú falta de amor
Hacia a ti, y hacia a mí.
“Ella es todo”
“Ella es nada”
Te lo dice alguien frívolo,
Pero no en la cara.
Maldita tu mirada llena de odio
De maldad, de venganza,
Llena de heridas que no cause
Pero las tengo que
sostener.
Maldito tu aroma que quedo impregnado en mi piel,
¡Maldita sea el día que tocaste mi ser!
Malditos tus labios con sabor a miel,
Maldito todo de ti que me llevo hasta aquí.
Maldito el día que te perdoné
Por creer en ti,
Maldito sea el día que creí
Que no sería así.
Maldigo…
martes, 7 de mayo de 2013
Noches abstractas
En una de mis madrugadas solitarias
Esta marcó la diferencia
Tu ausencia dejó noches abstractas
Pero ésta apenas empieza.
En mis solitarias madrugadas
Converso con mi almohada
La ansiedad me ataca
Pero no me mata.
A veces quisiera tener un amigo imaginario
Para que me escuche sin criticarme a diario
Que sea honesto y no oculte nada
¡Lástima que tenga que ser imaginario!
¡Lástima que no sea ordinario!
¿A qué le llamamos normal?
¡Cada lágrima me hace más fuerte!,
¡Cada esencia es un recuerdo!,
¡Cada beso es un veneno!
Creo que me volví a enamorar
Ese no era el trato,
No, si a mi corazón le iba afectar
O bueno mente, porque el corazón no siente
Es solo un órgano, un esclavo de la mente.
¿Que está sucediendo?
Esa luz blanca atraviesa mi ventana
¿Estoy perdiendo la visión?
Así jamás podría sentir la diferencia de dormir a partir de hoy.
Tengo hambre
La refrigeradora está vacía
Beberé más leche
Le pondré vitaminas
Muchas vitaminas
Nadie muere de intoxicación de vitaminas
Pero veo más posible mi muerte con penicilina
Por eso disfruto de la metanfetamina.
¿Humo?
¿De dónde sale tanto humo?
Creo que mi corazón se está quemando
Mis lágrimas no apagan el fuego
¿Por qué no estás?
¡No te encuentro!
Tu frialdad me congela
No quiero hielo de tu parte
Cierra la nevera
Solo quiero que me ames.
¿Y la luz?
¿A dónde se habrá ido?
A buena hora ya es tarde
Iré por un poco de leche
Pero con vitaminas.
Las vitaminas me recuerdan a mi infancia
Y también a la vejez,
No quiero tener manchas
Ni arrugada la piel.
Mejor me tapo con la sabana
Que hace frio
Las llamas de mi corazón se han ido
Mejor intento dormir
Que el gallo está a punto de hacer ‘kikirikí’.
Cierro los ojos
¿Dónde me encuentro?
Drogada en la calle paseo
Me hormiguea todo el cuerpo
¿Y si me llegan asesinar?
¿Quién reconocerá mi cuerpo?
Abro los ojos
Dormir es imposible
En estas madrugadas solitarias
Escucho voces por las noches,
que no hablan conmigo
Hablan de mí
que no hablan conmigo
Hablan de mí
De mis noches abstractas
Que he pasado sin dormir.
lunes, 8 de abril de 2013
Imagina una vida
Imagina una vida sin colores, imagina lo aburrido y monótono que
sería; todo absolutamente todo a escala de grises. Por más maravilloso y
complejo que sea el paisaje, se elimina cada color, que va siendo reemplazado
por blanco y negro.
Imagina una vida
sin música, que solo exista una melodía, de 3 notas y 4 tiempos; la única que
podríamos escuchar una y otra vez, ya que los sonidos serían escasos.
Imagina una vida
sin sentimientos, ni alegrías ni tristezas, ni amor ni desamor, simplemente
existir, sin un propósito alguno, solo existir.
Imagina una vida
sin variedad de razas, si no que todos seamos exactamente iguales, y pensemos
de manera similar.
Imagina...
Seguramente no te
ha gustado imaginarlo,
seguramente no ha
sido la mejor lectura,
seguramente te
quejas de la vida,
seguramente no
aprecias lo que te rodea,
seguramente
ignoras la ciencia o la religión,
seguramente
ignoras a tu familia,
seguramente
críticas al que es diferente,
seguramente
ignoras tu país,
seguramente
ignoras a la naturaleza que poco a poco se consume,
seguramente
ignoras cada detalle de la vida sin darte cuenta lo perfectos que somos.
Dejemos de
imaginar y volvamos a la vida real, pero esta vez empieza a valorar.
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