lunes, 23 de diciembre de 2013

Podrías ser tú

Entonces él me preguntó: ¿que buscas en un hombre? Y lo primero que hice fue analizar a mis ex's, a ver si encontraba alguna similitud para poder hallar la respuesta a esa pregunta, pero no la había, así que contesté: la verdad es que no tengo algo específico. El insistió y dijo: Todos buscamos algo.



Desde ese momento me empecé a cuestionar que es lo que realmente busco en un hombre. El tema ya había pasado por mi mente, pero siempre quise ignorarlo pues he visto casos de varias amigas que por la espera de su hombre 'perfecto' llegaran a los 50 y nada, no se dan cuenta de las buenas personas que han mandado a la friend zone (zona de la amistad). Y está bien, no critico pues quien sabe que termine en el mismo camino... Pero volviendo al tema que he ignorado tanto tiempo, ¿cómo debería ser el hombre que en mi subconsciente busco? Dejando a un lado las pruebas fallidas en la búsqueda de este ser, he llegado a la conclusión que hay 3 y 1/2 de características muy importantes que siempre he considerado:

1.- Sería más que bueno para mí que sea artista (en cualquiera de las manifestaciones) me gustaría mucho crear junto a esa persona, combinar ideas y lograr obtener buenos resultados en esos experimentos. Así también lograría que me entienda en varios aspectos y lo mejor de todo es que podríamos aprender mucho el uno del otro.

2.- Que le guste la buena comunicación, para mí no hay nada mejor que eso. Yo soy muy sincera, digo las cosas como realmente son y al momento de conversar puedo llegar a ser muy específica (como si te contara un cuento) así que esa persona debe saber escuchar y saber contarme las cosas sin miedo, y digo sin miedo porque hay personas que por evitar ciertas situaciones optan por omitir información, detesto eso, me considero una mujer comprensible, de mente abierta dispuesta a escuchar y ser empática con la persona que me es sincera (pero eso muchas veces les choca a las personas).

3.- Tampoco puede ser celoso o creer que soy de su propiedad, lastimosamente debo informar que ando en un medio donde muchas veces estoy rodeada de hombres (sin descartar que tengo más amigos que amigas). Pero esa persona no debería preocuparse por eso, pues como dije antes, soy muy comunicativa, lo más probable es que ya le haya conversado de todas mis amistades y que hasta sienta deseo de conocerlos (Aplicando o No la de unirse con el enemigo).

3 (1/2).- Tocando un tema más externo, esa persona No debe fumar tabaco, simplemente soy terriblemente alérgica a algún químico de los cigarrillos que me pueden causar una espantosa infección en la garganta (así de terrible como suena, puedo terminar dos semanas en reposo absoluto).


Al parecer la lista es corta, pero es complicada. Tanto así, que he llegado a creer que esa persona podría ser hombre, como también mujer (igualdad de géneros, nunca se sabe)... No sé si esa persona me esté buscando, lo más probable es que no al igual que yo. Prefiero estar enfocada en mi camino, dedicada en lo mío, con ganas de crear y aportar a la sociedad de alguna u otra forma. Mientras camino por el sendero de mi vida, el destino nos podría cruzar, ojala sepa reconocer a esa persona... que podrías ser tú.

domingo, 15 de diciembre de 2013

El camino correcto al éxito


Llevaba una vida algo diferente a la que había tenido hace un par de años atrás, empezaba a tener otro enfoque en mi vida, uno más "maduro" como dice la gente, los años pasaban y sabía que tenía que ponerme "seria", cambie los lugares donde frecuentaba, los amigos, entre otras cosas más. Mi nueva vida iba bastante bien, mis padres se veían más felices y lo más importante yo sentía que mi cambió era para bien. 


Alguien que ayudo mucho en el transcurso de mi cambio fue Renzo, un hombre muy exitoso con el mismo enfoque de vida. Aprendíamos uno del otro, nos encantaba ir a reuniones a conocer gente importante con grandes ideas y logros, era lo cotidiano de los fines de semana. Un domingo que llegábamos a la capital, nos recibieron unos viejos amigos de Renzo que nos invitaron a su casa a cenar.


Aquella casa era enorme y campestre, Renzo no dudó en ofrecerme dar una vuelta por la casa, fuimos al establo a ver los caballos, en el fondo había un potro marrón que me trajo recuerdos de la infancia, en eso escucho la voz de un niño que gritaba: ¡Ese es mi favorito! Es ahí donde conocí a Emilio, un niño de 7 años recién cumplidos, no paró de contarme todas las historias que había vivido en aquella casa, después de haber conversado casi toda la tarde con el sentada en los columpios, decidimos entrar a casa por los mosquitos.


En la sala mientras Renzo conversaba con la madre de Emilio sobre sus amigos en común, yo seguía escuchando a Emilio que tenía tanto que contar pero era notorio que no tenía con quien conversarlo, sus cuatro hermanos mayores ya no vivían con ellos y a pesar de tener a sus padres para él solo, ellos lucían algo agotados del labor de ser padres. Renzo intenta establecer una conversación con Emilio preguntándole en voz alta que quería ser de grande. Emilio se le acercó y con los ojos brillantes de felicidad le contestó: Yo quiero ser Rockero cuando sea grande. Los padres de Emilio hicieron gestos de no agradarles la idea, Renzo se quedó sorprendido, y en cuanto a mí, me saco una gran sonrisa de ternura. Mientras la madre empezaba a comentar que ya se le pasaría esa idea de la cabeza, que definitivamente no permitiría que ninguno de sus hijos terminara en eso, bla bla bla, era obvio que Emilio era un niño y con el paso del tiempo puede cambiar de opinión pero estaba totalmente segura de que en ese momento eso era lo que realmente deseaba más que nada en el mundo, me hizo tener en cuenta que es la felicidad lo que te hace exitoso y  no el dinero, ni la forma de vestir, ni frecuentar gente de la alta sociedad, nada de eso realmente es el éxito, fue en ese momento que empecé a reflexionar sobre mi vida.


Renzo manejaba hacia el hotel, yo iba observando las gotas de lluvia deslizarse por la ventana, entendiendo como me había dejado influenciar por la sociedad, en lo que me había convertido con los años, al mirarme en el retrovisor pude ver a alguien que realmente no era, confundida por tratar de alcanzar el éxito y ser feliz.



Al bajarme del carro, le di mis maletas al botones del hotel y cogí un taxi que me dirigiría a mi verdadero destino, estaba muy agradecida de haber conocido a Emilio, porque son los niños los que ven el mundo real, y somos los mayores los que solemos destruirlo. Llegué a uno de los bares más frecuentados por los metaleros de la ciudad, y fue en ese momento en el que entre al concierto, me solté el cabello y empecé hacer headbanging, en ese mismo instante volví a ser exitosa.



lunes, 25 de noviembre de 2013

Carta a mis padres

Queridos papá y mamá

Tengo tanto que escribir y poco que decir. Empezaré agradeciéndoles los sacrificios que han hecho por mí; traerme al mundo sin haber sido planeada seguramente no fue cosa fácil, tantos obstáculos que ocurrieron en aquella época pero de alguna manera los han sabido manejar con el paso del tiempo. En fin, no escribo con la finalidad de hablar de ustedes, porque cada uno sabe lo vivido y lo que ha hecho por mí, eso hace que esté muy agradecida. Por ende siento una gran deuda que debería pagarles (en muchos aspectos), pero cada día siento que esa deuda crece y es hora de pararla. 

Perdónenme por no ser una hija normal, estoy llena de defectos y virtudes como todo ser humano, una hija sin sueños de ser madre de familia, doctora, abogada o bióloga (me hubiera gustado poder hacerte feliz papá)... pero nací artista, y es algo por lo cual debo disculparme. Sé que no es lo que todo padre quisiera para su hija, que muchas veces piensan que es un mundo peligroso, donde no siempre se gana dinero. Hay muchos artistas que ni siquiera viven de eso, solo es su vocación y necesitan otro trabajo para subsistir y son artistas en ratos libres, existe el otro lado de la moneda, artistas que viven de eso pero son trabajadores a tiempo completo del espectáculo y no se acercan al glamour de las estrellas, la fama y menos la fortuna pero son felices porque hacen lo que les gusta. En este mundo mucha gente te critica porque no conoce o no entiende lo que haces. Otro de los sacrificios es el tiempo, no se ve casi a la familia. Salir adelante con mis sueños es muy caro (y no solo monetariamente) pero es lo que amo hacer, así que es hora de empezar a sacrificar ciertas cosas. Ya estando en medio del camino de mi carrera universitaria me doy cuenta que he sido muy egoísta, y no puedo hacerles más daño a ustedes y a mí. Cada uno ha seguido su camino, y es hora de seguir el mío sin molestarlos, ¿Cómo? Creo que ya es hora de ahorrar su dinero y que empiecen a usarlo para cosas suyas. No me veo sentada en un escritorio siendo parte de un gran sistema, no tengo los recursos necesarios ni quiero usar los suyos para armar mi propio sistema . Por ende creo que es hora de dejar la Universidad, y empezar a trabajar. Para reunir dinero y salir de este país, en busca de mí verdadero destino ya que no encajo aquí. Lo que menos quiero es preocuparlos, tengo sus genes y pueden saber con certeza que puedo hacer grandes cosas, que es lo que he ido construyendo todo este tiempo. Es hora de aplicar la supervivencia y seguir adelante, tengo tantas ideas en mi cabeza que no me dejan dormir desde niña, necesito tiempo para clasificarlas y poder dedicarme a crear, soy muy exigente conmigo misma y aun no sé si eso sea un defecto o una virtud. Espero que logren entenderlo y que no me quieran asesinar, pues me he quedado en la materia de “Publicidad”, y es una de las principales razones por la cual he decidido cambiar de camino.


Sé que no soy una persona afectiva pero la verdad es que los amo mucho.
Atentamente: Su hija con trastorno bipolar.



viernes, 8 de noviembre de 2013

Me llaman loca ¿Y qué?

Me llaman loca
por ser diferente,
por no ser como quieren,
por pensar retorcidamente.

Me llaman loca
por querer un mundo mejor,
por luchar por mis sueños,
por buscar felicidad.

Me llaman loca
por mis gustos a lo paranormal,
por vestir de negro,
por decir lo que quiero.

Me llaman loca
por querer ser mujer libre,
por soñar despierta,
por defender mis derechos.

Me llaman loca
por pensar en mí,
por mis ganas de crear,
por desear igualdad.

Me llaman loca...

Y me llamarán loca
por escribir este texto
pero no importa
porque siempre desobedezco.

Afín y acabo
podría estar loca
O estar más cuerda

... ¿Y qué?




domingo, 27 de octubre de 2013

Al borde de algún quisiera

Algún ser en este momento,
debe estar sintiendo exactamente lo mismo que yo,
a miles de kilómetros de distancia
haciéndome compañía espiritual.

Al borde de la locura,
ya nada se puede hacer.
Porque en las noches
cuando pierdo la cordura,
te da por desaparecer.

Quisiera retroceder sin mirar atrás
sin importar el golpe que me pueda dar
pero así aprenderé a corregir,
para poder avanzar de verdad.

Quisiera entenderme,
liberar la ansiedad,
sacando las dudas
del bien y del mal.

Al borde de la demencia,
donde tengo encuentros conmigo misma,
descubro cosas nuevas,
y descifro el rompecabezas de mi vida.

Algún día encontraré la respuesta,
mientras tanto...
Hoy busco placer en el mundo
mañana, no lo sé.





sábado, 12 de octubre de 2013

La esencia de la princesa

Princesa soy,
princesa era
la esencia está en mi
y no de afuera.

En el bosque oscuro me había quedado
junto a ogros que me acompañaban;
con el tiempo conocí un nuevo mundo,
Uno oculto que sin darme cuenta me encantaba.

En la oscuridad aprendí a ser arriesgada
A ser valiente y muchas veces lanzada,
varias espinas tenía clavadas
pero a mi nada me aterraba.

Un día cualquiera como hoy

llegó un príncipe en su caballo blanco
me llevó lejos diciendo salvarme,
me llevó lejos diciendo rescatarme.

Llegué a su castillo,

un lugar grande
pero de vació corazón,
le faltaba vida, le faltaba yo.

Cada mañana caminaba por los pasillos

buscando un objetivo,
encontrando en cada esquina un suspiro
marcando huellas de olvido.

La hora de la cena,

tan callada, tan tensa,
los modales, el glamour,
la princesa era "princesa".

Maquillaje, telas finas,

buen perfume, buenas posturas
era hora de sonreír
mientras lo que realmente quería era huír.


Así había crecido,

pero de eso había huido;
oveja negra del rebaño,
buscando hogar en el lugar equivocado.

Esta madrugada miré por la gran ventana

y aunque no llovía sentía las gotas de agua fría
era el momento de huir,
era el momento de ser feliz.

Mientras hacía las maletas, 

a mi alrededor el tiempo retrocedía
lave mi cara
y pude verme a mí misma.

Al salir por la puerta me encontró,

ahí el príncipe preguntó: 
¿Dónde vas princesa,
tan sola y tan bella?

Lo miré fijamente y respondí:

No soy de aquí, ni de allá;
Debo buscar mi esencia que se quedó en la mitad.
Iré a ser feliz, no me esperes despierto, no esperes siquiera,
yo llegaré o tal vez no, solo vive y si nos cruzamos bien, y si no...

Princesa soy,

princesa era
la esencia está en mi
y no de afuera.















domingo, 18 de agosto de 2013

La paradoja de la loma

Les quiero contar una historia que cambio mi vida en una sola noche, una historia que le pudo haber pasado a cualquiera, pero lamentablemente me pasó a mí. Estaría de más decirles mi nombre, prefiero mantenerme en anonimato y contarles esta historia para que tengan precaución.  

Todo empieza un sábado por la noche donde conversábamos cuatro jóvenes (dos amigos del chico con el que salía, él y yo), estábamos ubicados afuera de una tienda, para ser más exactos estábamos sentados en la vereda bebiendo un par de cervezas planeando que haríamos más tarde. Nada se nos ocurría, hasta que uno de ellos recibió una llamada para dirigirnos a una fiesta organizada por jóvenes de un instituto, nos pareció buena idea ir ya que la noche estaba bastante aburrida. Caminamos más de 10 cuadras (perdí la cuenta estaba muy cansada y de paso sufro de asma), uno de los amigos sugirió ir por un atajo el cual llamó “Narnia”, yo no tenía idea de tal famoso lugar, solo seguí caminando pues quería llegar rápido y descansar; ya faltando poco todos empezaron a agarrar algún objeto que los defendiera, uno cogió dos piedras, otro un palo, y mi chico agarró un cable. Fue ahí cuando empecé a tener noción de que “Narnia” no era un lugar seguro. Yo en vez de buscar algo con que golpear empecé a esconder ciertas cosas de valor, tuve que esconder 30 dólares, la tarjeta del banco y las llaves de mi casa, ya cuando cerraba la cartera, habíamos llegado a “Narnia”, se trataba de un camino en el bosque que me parecía muy extraño que esté en medio de la ciudad (Urdesa norte, avenida cuarta y las lomas). Ellos caminaron dentro de aquel camino sin luz, veía como poco a poco desaparecían en la oscuridad, yo me detuve por un minuto observando determinadamente el lugar, pude ver que había un letrero caído y oxidado donde decía “Área protegida”, al levantar la mirada vi al chico que me gustaba diciéndome que me apurara, caminé lentamente hasta donde llegaba la luz, al observar hacia atrás supe que lo que hacía no era buena idea, muchas veces había hecho cosas arriesgadas sin pensarlo tanto, pero esta vez tenía el mal presentimiento de que algo sucedería.
Los tres chicos me decían que no tuviera miedo, que nada malo podría suceder, que ya habían pasado antes, y bla bla bla. Entonces decidí ir, pero sin dejar de mirar atrás. Mientras caminábamos se escuchaban los sonidos de la naturaleza (grillos, sapos, el viento moviendo ramas de árboles, etc), uno de los chicos mencionó que debía disfrutar ese tipo de sonidos ya que en la ciudad no los hay. Seguía algo asustada, pues estaba muy oscuro y aunque parecía un lugar totalmente aislado, podría jurar que no estábamos solos. Yo aun así iba sola atrás y no porque lo quisiera, a cada segundo volteaba a vigilar, ellos iban riendo y contando las veces que habían cruzado ese bosque, uno de los amigos menciona que la hermana del chico con el que salía había dicho que le gustaría cruzar ese camino, y el reaccionó oponiéndose totalmente, yo me le acerque y le pregunte: ¿Por qué yo si tengo que cruzar por aquí? Porque tú eres diferente me respondió. Eso me dolió, mire hacia atrás con la intención de regresar, pero supuse que el camino de llegada era más corto, así que simplemente camine hacia delante; uno de ellos comentó que a un amigo de él, exactamente por donde estábamos caminando lo habían asaltado. En ese mismo instante volví a mirar hacia atrás, pero esta vez no todo estaba en orden, había un rastrillo de 4 púas clavado en medio camino del sendero no me pareció tan aterrador, pero sabía que debía advertirlo, ellos seguían caminando como si nada hasta que les dije de manera pausada: Oigan chicos, eso no estaba ahí cuando pasamos. Ellos se rieron de mí y me dijeron que dejara la paranoia, yo empecé a caminar más rápido, pues ir muy atrás ya no me parecía tan buena idea. Seguimos caminando y mi chico toma mi mano, diciéndome: tranquila, yo jamás te traería a un lugar peligroso. Quería creerle y sentirme mejor, pero al haber oído antes que a la hermana no le permitiría cruzar el sendero, sabía que yo no estaba siendo del todo protegida como decía.
Se me hacía eterno llegar a la salida del sendero, a pesar que no había pasado más de un par de minutos, en eso escuchamos algo que se movía tras los arbustos, uno de ellos tenía una mini linterna en el llavero y alumbro para ver de qué se trataba, pues se trataba de un vagabundo que se encontraba muy drogado, al darse cuenta que lo observábamos, nos miró muy enojado y nos preguntó: ¿Qué hacen en la paradoja de la loma? Los chicos se rieron del pobre hombre, y él se nos acercó lentamente diciendo: Si fuera ustedes no caminara por la paradoja de la loma a estas horas, y mucho menos con esta joven señorita tan bonita. Sinceramente me aterraba aquel hombre, pero de algo si tenía razón, que hacíamos cruzando tan peligroso lugar, ¿jugando con el peligro quizás?, el muy drogado tipo nos pidió que no dijéramos nada sobre él, que ignoráramos su presencia y se acercó a un árbol a seguir consumiendo quien sabe qué clase de droga. 


Los chicos siguieron caminando, pero esta vez íbamos en silencio absoluto, uno de ellos avisó que iría a orinar y que lo esperáramos. Mientras ocurría la espera los chicos soltaban los objetos que habían seleccionado antes de entrar, en eso escuchamos gritos del chico que faltaba, los otros corrieron a buscarlo. Yo preferí ir por ayuda, empecé a correr por el sendero a toda velocidad, ya cuando sentía mi corazón a mil y que no podía más vi las luces de un carro que se aproximaba, decidí esperar a que se acercara más, pero detuvieron la camioneta y decidieron bajarse, se trataba de unos policías, me pareció una total coincidencia encontrarlos, así que fui corriendo hacia ellos a comentarles que algo había atacado en el bosque a uno de nosotros, ellos con cara de enojados me hicieron subir a la camioneta, conversaban de algo que seguramente no querían que escuchara, quería ver la hora en mi celular pero me di cuenta que ya estaba con la batería totalmente descargada, al subirse los 3 policías a la camioneta, empezaron a preguntarme que como así cruzábamos tan solitario lugar, mientras yo trataba de apurarlos hacia el lugar de lo ocurrido, el policía de atrás empezó a preguntarme si no cargaba drogas, yo le explicaba por qué caminábamos por ese lugar, pero ellos no me creían, empecé a preocuparme, pues creía que posiblemente creyeran que andaba en algo ilegal y me llevarían detenida, el policía que me acompañaba en el asiento de atrás tenía un arete en la oreja derecha, un bigote muy extraño, y un diente de oro, me miró e hizo un pequeño gesto de sonrisa, y fue ahí cuando empezó a bajarse la bragueta del pantalón, yo empecé lentamente a acercarme hacia la puerta e intenté abrirla, pero no funcionó, el policía empezó a correr su mano hacia mis piernas y dijo: No deberías andar por este lugar, aquí hay drogadictos, delincuentes y policías, que lo usan para hacer de las suyas. Le di un puñete en las pelotas, y mientras se quejaba del dolor, el resto de policías se reían, abrí la ventana lo más rápido posible y cuando estaba a punto de lanzarme, el policía de atrás me agarra diciendo: ¿a dónde crees que vas pequeña puta? ¡No soy ninguna puta! le grité y lo pateé en la cara, así logrando salir por la ventana, la camioneta se detuvo, yo preferí salir corriendo al bosque, solo así lograría perder su rastro, el copiloto del carro bajo con una revolver y una linterna a buscarme, yo corría hacia la dirección de la montaña, escuchaba disparos en el camino, pero poco a poco disminuía el ruido del motor de la camioneta, cuando todo llegó a total silencio, así que decidí esconderme y descansar. Desde donde estaba podía ver las luces de los edificios de la ciudad, estaba tan cerca pero tan lejos, estaba sola y con mucho miedo de lo que podría pasar en esa noche, hacía mucho frio así que acudí por acostarme atrás de unos arbustos, me dio por cerrar los ojos y no sé en qué momento me quedé dormida. Hasta que sentí que me sacudía alguien, desperté y se trataba del chico que me gustaba, estaba sudando, y con la ropa ensangrentada, yo le pregunté por los demás, y él me respondió: ¡no hay tiempo, tenemos que bajar de aquí! Me levantó y empezamos a bajar la montaña, me dolía mucho el brazo izquierdo y no entendía el porqué, sentía mi cuerpo algo dormido así que no podía correr a tanta velocidad, lo que si veía bueno era que el cielo ya empezaba a aclarase. 


Llegamos al camino, donde él empezó a gritar pidiendo ayuda a una camioneta de policías que se encontraba estacionada a un lado del camino, yo le dije que no corriera hacia allá pero fue imposible detenerlo. El carro se encontraba vació, y a pesar de que estaba con las puertas abiertas estábamos seguros de que no encontraríamos a nadie cerca, yo quería saber que rayos había ocurrido, pero el miedo nos mantenía en silencio a ambos, caminando hacia la salida del sendero que apenas ya se lograba ver, el sol salió y los pájaros empezaron a cantar. Era una sinfonía de esperanza, de que aquella noche tan horrible ya había terminado, hasta que una vez más escuché el sonido de un balazo, esta vez fue acompañado por el grito de mi acompañante, cayó instantáneamente al suelo, empecé a entrar en desesperación nunca antes había visto algo similar y jamás querría volver a ver como lentamente moría alguien ante mis ojos, apenas pude oír que susurraba la palabra: ¡Huye! Miré la salida del sendero, y empecé a correr, las lágrimas rodaban por mi rostro, solo quería que esa pesadilla terminará, cada vez la salida estaba más cerca, y el sol alumbraba mucho más, hasta que llegué a la salida del sendero, justamente había una pequeña estación de policías (UPC), me parecía muy arriesgado entrar ahí después de todo lo sucedido, pero como tenía la ropa salpicada de sangre las personas me huían, y no pasaba ningún taxi por el sector. No podía caminar muy lejos, así que decidí entrar allí. En la oficina de espera donde me brindaron galletas y yogurt, algunos policías escuchaban mi anécdota de la noche, mientras esperábamos que llegara el Superintendente que se encargaría de tomar justicia en el asunto, es ahí cuando escuché los pasos de zapatos con tierra acercándose a la oficina, todos los policías hicieron su respectiva formación al entrar aquel importante sujeto, cuando se voltea a mirarme me di cuenta que era él, con su cara golpeada, se había rasurado el extraño bigote, haciendo el mismo pequeño gesto de sonrisa mostrando ese asqueroso diente de oro.