sábado, 12 de octubre de 2013

La esencia de la princesa

Princesa soy,
princesa era
la esencia está en mi
y no de afuera.

En el bosque oscuro me había quedado
junto a ogros que me acompañaban;
con el tiempo conocí un nuevo mundo,
Uno oculto que sin darme cuenta me encantaba.

En la oscuridad aprendí a ser arriesgada
A ser valiente y muchas veces lanzada,
varias espinas tenía clavadas
pero a mi nada me aterraba.

Un día cualquiera como hoy

llegó un príncipe en su caballo blanco
me llevó lejos diciendo salvarme,
me llevó lejos diciendo rescatarme.

Llegué a su castillo,

un lugar grande
pero de vació corazón,
le faltaba vida, le faltaba yo.

Cada mañana caminaba por los pasillos

buscando un objetivo,
encontrando en cada esquina un suspiro
marcando huellas de olvido.

La hora de la cena,

tan callada, tan tensa,
los modales, el glamour,
la princesa era "princesa".

Maquillaje, telas finas,

buen perfume, buenas posturas
era hora de sonreír
mientras lo que realmente quería era huír.


Así había crecido,

pero de eso había huido;
oveja negra del rebaño,
buscando hogar en el lugar equivocado.

Esta madrugada miré por la gran ventana

y aunque no llovía sentía las gotas de agua fría
era el momento de huir,
era el momento de ser feliz.

Mientras hacía las maletas, 

a mi alrededor el tiempo retrocedía
lave mi cara
y pude verme a mí misma.

Al salir por la puerta me encontró,

ahí el príncipe preguntó: 
¿Dónde vas princesa,
tan sola y tan bella?

Lo miré fijamente y respondí:

No soy de aquí, ni de allá;
Debo buscar mi esencia que se quedó en la mitad.
Iré a ser feliz, no me esperes despierto, no esperes siquiera,
yo llegaré o tal vez no, solo vive y si nos cruzamos bien, y si no...

Princesa soy,

princesa era
la esencia está en mi
y no de afuera.